Creo que el escabroso viaje al que nos vimos sometidos todos durante la pandemia sumió a muchos (yo incluido) en una profundidad tan repulsiva que, ahora que ha pasado el tiempo y podemos mirar a los escombros que se empezaron a derrumbar el año pasado, resultó vital y sumamente inspiradora. Ahora, hay quienes decidieron borrar este episodio de sus vidas, porque la esperanza es más grande; hay quienes decidimos hundirnos en ese fango y descubrir nuevos abismos, porque a la fatalidad no hay quien la venza; y, hay gente que, como Maco Maat, hicieron las dos a través de la negación, porque de tanto subir abismos no pueden olvidar la fortaleza y la fragilidad a la que se vieron sometidos en todo este lío. Dicho esto, empiezo. Kamikaze llegó a mis audífonos como lo que es: una bofetada de verdades y dolores que la mayoría no se atreve a afrontar ni asumir. En realidad, no conocía mucho de Maco Maat y no disfrutaba demasiado de las canciones que conocía, a pesar de que lo respetaba mucho c...