Vale hacer una aclaración (como siempre innecesaria) sobre este texto sin rumbo ni inicio: lo único que separa estas letras de un epistolario suicidio es el inconformismo que me invade cuando veo mi muerte en forma de bache en la vida de los demás, cuando debería ser una nada insondable. Dicho esto, lo que viene es el día a día que vive cualquier persona que se atreva a abrir los ojos para apreciar el sol (o lo que queda de sol después del smog, los edificios, los gritos, las decepciones, el ego) mientras va de camino a su fábrica de nubes. Perdónese el cliché. Retomo: lo que viene es, y nada más. Mi problema sea quizás buscar significaciones, significancias, significantes, significados, o al menos signos de algo que, de haber existido, fue tildado de mito por la brevedad de sus días. Mi problema es que mi entendimiento me fue arrebatado y el mundo siguió su recorrido. Mi problema son ustedes, burócratas enclosetados; ustedes, que convierten cualquier acercamiento en un trámite; uste...