¿Sabes cuando las tareas mínimas (caminar, respirar, hablar) se vuelven completamente irrealizables? Entonces se anda con el mundo de peso en los pies, extrañado por la ligereza de los demás al caminar ¡Aún con su ceño fruncido caminan con el viento! Yo no sé habitar este mundo. Esta existencia que se prolonga a fuerza de su absurdo es insoportable. Si vivir por la promesa de un futuro pleno es lo que esperan de mí lamento decirles que incumpliré con ese mandato como he incumplido todos los imperativos: llevándolos a cabo con toda la ferocidad de mi alma, con toda la libertad que se merece cualquier acto humano y que este mundo condena a la moral y el pudor. Por eso mi sed de abandonarlo y mi necesidad de escribirle a la nada todo aquello que siento. Escribo esto para ti sin saber quién eres porque ya no sé a quién puedo enviar estos naufragios, para recibir el silencio ya tengo a las nubes, al mar, las azucenas. Escribo esto esperando por respuesta todo lo que puedas decirme porque yo...