Ir al contenido principal

Kamikaze - Maco Maat

Creo que el escabroso viaje al que nos vimos sometidos todos durante la pandemia sumió a muchos (yo incluido) en una profundidad tan repulsiva que, ahora que ha pasado el tiempo y podemos mirar a los escombros que se empezaron a derrumbar el año pasado, resultó vital y sumamente inspiradora. Ahora, hay quienes decidieron borrar este episodio de sus vidas, porque la esperanza es más grande; hay quienes decidimos hundirnos en ese fango y descubrir nuevos abismos, porque a la fatalidad no hay quien la venza; y, hay gente que, como Maco Maat, hicieron las dos a través de la negación, porque de tanto subir abismos no pueden olvidar la fortaleza y la fragilidad a la que se vieron sometidos en todo este lío. Dicho esto, empiezo.

Kamikaze llegó a mis audífonos como lo que es: una bofetada de verdades y dolores que la mayoría no se atreve a afrontar ni asumir. En realidad, no conocía mucho de Maco Maat y no disfrutaba demasiado de las canciones que conocía, a pesar de que lo respetaba mucho como rapero (más que todo por su EP que a pesar de no lograr conectar conmigo es de una calidad increíble. Conocía más el trabajo de Vic Deal, tanto como rapper como productor, y entré a escuchar el álbum guiado más por la curiosidad de los elementos del beat que el contenido del rapeo. Menos de treinta segundos bastaron para que Maco se llevara toda mi atención. Menos de cuatro barras para conectar con la temática. Tan solo dos canciones para detener al mundo y sentarme a escuchar cada detalle mientras lloraba y felicitaba cada rima.

No sé si se trate de sesgos míos por la depresión o lo que sea. Tampoco voy a decir que pensé lo que voy a decir a la primera escucha (lo que habla muy bien del trabajo que nos han entregado Maco y Vic Deal), pero para mí este álbum fue un viaje completo por “los terrenos áridos de [esa] psiquis”, unos terrenos que empiezan con un cumpleaños insulso y terminan en una mañana que presenta una salida, por ahora, porque mañana será otro día.

En la primera escucha me impresioné con canciones como “Con quién cuentas” por la claridad de sus barras y porque el audio del final describe perfectamente la sensación que transmite la historia que uno acaba de escuchar. Canté también “Es evidente” el single que ya se había estrenado y que con su coro dice todo lo que es necesario entender de quien está atrás de esa escritura, no cualquiera prefiere a las drogas por encima de la gente y lo dice tan tranquilo mientras “todo lo vuelve arte”. Cuando llegué a “No sé querer” supe que no iba a escuchar un álbum tan sentido y tan bien hecho como este en mucho tiempo (posiblemente nunca). A partir de allí las canciones solo fueron una demostración para ese pensamiento. Luego vino la segunda escucha.

En ese intento obsesivo por cantar de memoria las rimas que había escuchado por primera vez hacía alrededor de media hora empecé a notar detalles que hilaban cada canción, frases que se iban repitiendo constantemente, pero con ligeras modificaciones cada vez que aparecían. Noté también una linealidad entre cada historia que se iba narrando, cada sentimiento de cada canción iba hilvanando el sentimiento que se iba a transmitir en la siguiente, como si cada canción fuese un párrafo de una carta de despedida o de confesión, de esas que solo se escriben porque no da la fuerza para hablarlo. Y en eso llegó “Paladas” y una frase que para mí esclareció todo: “va mas de un año sin conciertos y así escribí Kamikaze: evitando la soga al cuello”.

¿Por qué un álbum que lo salva del suicidio se llama “Kamikaze” que no es otra cosa que una autodestrucción fatal? Bueno, yo realmente no lo sé, el único que conoce la razón de eso es el autor, pero si tuviera que poner sobre juramento lo que significa ese título es precisamente la salvación que solo viene después de escarbarse los sentimientos y dolores más amenazantes, es decir, la redención de una constante muerte que cumple a un propósito: hacer arte.

No se me ocurre mejor forma de describir este álbum, que digo álbum, esta experiencia artística, que lo que he dicho en estas páginas. Creo que la exploración interna que hizo Maco, ya sea por la pandemia, ya sea por su propia vida (que para mí es totalmente desconocida), es, parafraseándolo: una introspección que da como resultado el encuentro con demonios que se creían liquidados. De esa introspección sale la repetidera, sale la verdad, sale la evidencia irrefutable de quienes son los galgos con los que uno cuenta, salen los habladores, sale, en definitiva, todo lo que no se quiere ver y que solo un verdadero escritor, liricista, rapper, o como quieran llamarlo, puede afrontarlo de la manera en que la hizo Maco Maat.

Para citar a Vic Deal, quien también hizo un trabajo maravilloso en este álbum y supo poner todo en su lugar para que las palabras de Maco llegarán al nivel que creo llegan a los oídos de quien escucha este álbum, “se del buen storyteller, sé quién cuenta fantasías”. Maco Maat es evidentemente el buen storyteller que se sienta a presenciar su vida y abrumado por tanta inspiración nos regala la historia del Kamikaze que despierta una mañana sin saber si será triste, fuerte o demente.

  


Comentarios

Entradas populares de este blog

SOBRE HADAS Y BRUJAS

La primera vez que escuché de Carolina Sanín fue en mis tiempos de universidad, por un alboroto que se había armado entre la profesora y los encargados de turno para alborotar a la moral: 'Chompos'. Un grupo de memes controversiales en Facebook. En este grupo fue donde vi su cara, por primera vez también, photoshopeada con un ojo morado y una frase que decía algo así como: “cuando el patriarcado te pone en tu lugar”, lo que fue, por supuesto, el causante del alboroto que más allá de cualquier cosa, fue un ridículo que hubiera preferido no haber presenciado, por motivos que no me conciernen en este momento. No volví a saber de la profesora por bastante tiempo hasta que hace unos días cuando vi un hilo que respondía Irene Vallejo y en el que Sanín, muy dulcemente como siempre, la corregía. Por supuesto, escuché su nombre en alguna clase de literatura, o en alguna promoción de un libro que estrenaba; pero no había tenido la oportunidad de verla nuevamente en acción: cizañera e i...

Alvinsch - Sala de espera

Son pocas cosas las que me levantan de mi cama a las doce de la madrugada. Normalmente disfruto del calor del cobijo viendo vídeos en YouTube hasta que el cansancio me alcanza y al final quedo dormido. Cuando no me alcanza el cansancio disfruto del insomnio escuchando algún álbum musical desconocido para mí o exploro algún libro que tenga al alcance. Hoy, sin embargo, gracias al implacable determinismo, me levanté. En mi ritual cotidiano entre a YouTube a ver qué tenía por ofrecer la plataforma en esta madrugada y me encontré con un vídeo de Alvinsch de su serie “analizando música de mierda” ¿el protagonista de este capítulo? Bad Bunny. Tenía que verlo. Entré con cierta desconfianza, he de ser honesto, muchas veces me he sentido incómodo con los vídeos de Alvinsch. No por su contenido, sino más bien por la manera de tratarlo. Me aburrían. Solo había podido disfrutar un par de ellos. Sin embargo, entré y ahora estoy frente al teclado. Yo esperaba el capítulo común en el que se burlaba...

Lámina Once - El Cuarteto de Nos

.   Frankenstein o Rorschach Hermes o Pandora.   Todos somos Frankenstein, Rorschach, Hermes, Pandora.   La lámina once es otra falsa mancha Otro grito de piedad y dolor antes de explotar Otra forma de acompañar el atuendo Con un toque de eterna soledad.   Porque el show debe… Esa condición animal, El amor, Aniquilado por la gula Cubierto por los ropajes más extraños Armaduras para no afrontar el miedo De no ser igual.   Recuerdo la primera vez que escuché El Cuarteto de Nos, corría algún año de mi juventud y no sabía qué hacer conmigo. La identificación fue inmediata y con el pasar del tiempo se convirtió en una constante. Dediqué en algún momento, con la cobardía del anonimato, esa frase eterna que se disculpó con todos mis ejemplos mientras les escupía que no quería ser como ellos. Y, así, provocando incendios para querer ser bombero, me fui hipnotizando con las letras de la banda. La lista es interminable, pero hoy me ...