La figura de Borges es tan enigmática, como importante, como cansada. Tanto se ha hablado de su obra que ya resulta casi imposible hacer una reseña o incluso un comentario sin que salte algún especialista a defenderlo o un detractor a destruirlo. En lo personal considero que la literatura borgiana es de una calidad inalcanzable para cualquier escritor y prueba de ello es, por supuesto, su maestría con cuentos como El Aleph, El milagro secreto, Pierre Menard, autor del Quijote o su famosísimo Jardín de los senderos que se bifurcan. En cuanto a su poesía prefiero no decir nada, tanto por desconocimiento como por el hastío que me genera el purismo de sus métricas. Ahora, aunque he disfrutado con muchos de sus laberintos y he leído y releído sus cuentos más notables, debo ser honesto. Tanto en El informe de Brodie , como en Historia universal de la infamia no encontré nada de ese Borges de ficciones impensables y metafísicas imposibles que tanto suele fascinar a todo el que se acerca a ...