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Mostrando entradas de agosto, 2020
  9 de agosto El ejercicio diario de escritura puede resultar tedioso y de hecho lo es. Guardar silencio es una de las cualidades primordiales del ser humano, sin silencio no hay lugar para el pensamiento y sin pensamiento no se justifica la existencia. Esa es una de las pocas enseñanzas que nos ha dejado la filosofía en milenios de existencia. Sin embargo, hoy no quiero hablar de filosofía ni de la escritura, mucho menos de mí. Sigo obsesionado con mi tiempo. Esta época, me parece a mí, es una constante distracción, no porque perdamos el foco de un lugar al cual deberíamos guiar nuestra atención, sino precisamente porque no existe tal faro contra el cual rebelarse o al cual seguir. Una de las hazañas mas valiosas del hombre ha sido iniciar la revolución contra sus ídolos, ya sean humanos o imaginarios, que al final son lo mismo. El gran triunfo de los siglos ha sido rebelarse contra la monarquía, destruir los valores morales, alzarse en armas contra Dios; a causa de ello no nos ...
8 de agosto Enfrentarse a la posibilidad constante de ser, ese es el castigo que nos ha dejado el siglo pasado y del que aún no nos desprendemos. Veinte años no son suficientes para el olvido. Por eso esta generación (la mía) parece, como todas, perdida, pero con el agravante de que ni siquiera nosotros mismos creemos en nuestro rumbo. En épocas anteriores se veía la rebeldía como himno de una década y se encontraba en las nuevas mentes el faro para el porvenir, pero ahora todo lo que tenemos es el refugio de nuestra nulidad en este mundo de alcances instantáneos y trascendencias prescindibles. Yo mismo soy un ejemplo de ello con estas palabras que solo tienen significado para mí, porque como muchos otros confié en el lema de que todo es posible para aquellos que trabajan en su arte y me encontré perdido en la soledad más profunda que el búho pueda imaginar. Así es nuestro tiempo y así será nuestro porvenir: nulo.
  7 de agosto Vuelvo de un letargo. Los pasados meses me he encontrado en el abismo, no en su contemplación, en él, y he saboreado toda la desidia de la que soy capaz en mi propia piel. Al final he encontrado una ruta para salir adelante, o hacía arriba (que es igual), y me he aferrado a ella. Morí. Me encontré en medio de neurosis y complejos no atribuidos a ninguna culpa, sino a la culpa misma, y me vi hundiendo en cada herida un temor aun mas profundo a no poder abrazarla. Entonces, volví a nacer. Dejé a un lado el tóxico que me bañaba a diario y comprendí que la vida es simplemente la conjunción de respiraciones sin propósito que somos capaces de mantener. Así me sentí libre de continuar mi camino sin la necesidad de imponerme una meta en específico, ya que, como dice Borges, todo ser humano se reduce al mismo ejercicio del pensamiento, a la única conjunción posible de ideas, al fatal, pero no nihilista, existir. Por eso hoy inicio mi verdadero ejercicio en este diari...
  23 de julio Volví, sin besos, sin alegrías. Volví. Medio muerto y medio derretido. Hablo con D y me responde con complicidad, como si el secreto nos uniera, como si las babas se quisieran reunir de nuevo, como si siguiéramos en esa noche en la que todo se fue un poco a la mierda y terminé otra vez en el psiquiátrico. Pero volví. Siento el proceso de escritura algo rezagado, pero claro. Siento que las palabras salen con naturalidad, si es que algo así existe en las artes, pero escribir dos renglones me cuesta un esfuerzo colosal, como si escribiera usando la laringe en vez de las manos. Volví. Grito. Sobrevivo y por eso escribo. Ya no necesito ayuda, sino muerte. Tengo a Pizarnik, no sé si será suficiente. Me prohíben leerla, eso solo quiere decir que es bueno que la lea, pero no lo hago, no sé cómo se lee la tristeza de una genio, tampoco sé escribir la mía. Mierda. O merde como diría ella. En fin. Volví, aquí, donde nadie me lee, volví para estar solo nuevamente.
  5 de julio Volví a los vicios y a los errores, es más fácil vivir así y por lo mismo es más sencillo querer morirse de esa manera. Los medicamentos del psiquiatra se me agotaron, mi salud se agota y mi seguridad social también, si no hago algo pronto moriré. Reunión de mis amigos ayer en la noche, solo perdidas del juicio. Me beso toda la noche con la prima de una amiga, besa bien, promete más, es de esos besos que gritan intimidad y exigen silencio, pero no teníamos cómo. Había una habitación que podíamos usar, no se me ocurrió. No sé por qué sigo dándole vueltas a los mismos asuntos una y otra vez. Si una mujer se presenta ante mí, cedo, es mi naturaleza, no puedo hacer nada contra ello. ¿acaso está mal? Yo solo sucumbo, nada más. En la reunión todos hablan a carcajadas, yo ya no conozco esa sensación. Me siento ajeno. Hasta que la beso. D. D y sus besos D y sus nalgas D y sus susurros interrumpidos por las babas D y su cobija para que no nos vean D y su sec...
  Otro día Camino destruido. Los días transcurren con letargo desde que tuve la cita con mi psicóloga. Se supone que debo ser productivo y actuar de cierta manera para sentirme “bien”. Pero yo no encuentro utilidad en eso, me quiero sentir mal, es mi vicio, la tristeza saca lo mejor de mí, lo mejor que he escrito ha salido cuando estoy a punto de suicidarme, mi terapia es solo para encontrar el control perfecto entre tener todo el tiempo el cuchillo en la garganta y no presionarlo. Terminé la relación con M, era lo mejor, llevo mucho tiempo intentando que funcione algo que en principio no debió ocurrir, también inicié al tiempo una relación con Y que aun no sé si determinar como relación o simplemente un algo que nos mantiene unidos de una forma más física que sentimental. En fin. Como siempre no sé qué escribir. Cuando estoy en la calle y camino las ideas vienen por toneladas, tanto así que a veces soy incapaz de escucharlas todas. Entonces me motivo a escribir y me siento f...
  30 de junio Llevo un par de días sin escribir, básicamente porque nada ocurre en este encierro y también porque me cuesta tomar una disciplina incluso para hacer lo que amo, escribir. El don de la palabra tampoco me fue dado para poder expresar nimiedades como grandes hazañas, lo que para un romántico sería una tarde inolvidable llena de humo azul y miradas dicientes para mi es simplemente una tarde en la que me fumé un cigarrillo y me miraron raro. Creo que hoy me senté a escribir por descarte, porque no sabía qué más hacer, por eso llevo media hora sentado sin saber qué poner en el papel, no ha pasado nada importante últimamente, la situación con Y y M sigue igual, pero ambas se distanciaron de mí cuando mostré un poco de soledad, eso es mala señal. No entiendo por qué a la gente le cuesta tanto entender la distancia, solo he conocido a una persona que la comprendía a la perfección y la dejé ir, por idiota. Hay días que la extraño más de lo debido, como si algo me halara ha...
  27 de junio Día de nada. Las inyecciones y los tratamientos médicos cada vez surten menos efecto, no sé si sea irremediable mi condición o si simplemente me niego a aceptar otra realidad. Creo que es la segunda porque me encantaría estar peor, es lo único que realmente puedo pedir, por eso necesito que pase la semana para encontrarme con mis amigos y despilfarrar todo lo que he logrado hasta ahora. Necesito el mareo de todo lo que me ofrezcan, alcohol, marihuana, cualquier vicio, hasta el amor fortuito. Esa es mi única solución y de todos modos no lograré nada, si al caso lograré suicidarme, pero eso no lo podré contar acá si sucede. Ese es el defecto del suicidio, con toda su belleza, no se puede narrar. Lo único que queda es una pobre nota que trata de explicar las razones, cuando las hay, pero nunca queda un testimonio de cómo le dio un paro cardiaco al que saltó desde el piso numero cien, o los pensamientos que tenía el ahorcado, solo queda el cuerpo deformado y las pregu...
  26 de junio 2020 Desde que salí de ese hospital psiquiátrico no tomaba las letras para mí, quizá porque he decidido refugiarme en cualquier lugar antes que enfrentarme a mí. Pero es inevitable. El dolor de enfrentarse a uno mismo siempre va a estar presente y tarde o temprano uno termina mirándose al espejo. Entonces decidí hacerlo voluntariamente y dejar un testimonio escrito de todo lo que no me sirve. En otras palabras, voy a hacer un diario de mierda que tal vez algún día llegue a ser un libro de la misma calaña. Y digo que es de mierda porque poco es lo que tengo que decir sobre unos días sin movimiento, en medio de una pandemia la novedad es escasa y el deseo exagerado, por eso desde este encierro solo se habla de posibilidades, el problema es encontrarlas. Siempre me he imaginado a Bogotá como un reciclador, esos que en una zorra de madera cargan mil bolsas y caminan entre los autos como si fueran inmortales. Entonces mi posibilidad es ser bolsa, lata, basura, o lo que...