Ir al contenido principal

Manifiesto

Vale hacer una aclaración (como siempre innecesaria) sobre este texto sin rumbo ni inicio: lo único que separa estas letras de un epistolario suicidio es el inconformismo que me invade cuando veo mi muerte en forma de bache en la vida de los demás, cuando debería ser una nada insondable. Dicho esto, lo que viene es el día a día que vive cualquier persona que se atreva a abrir los ojos para apreciar el sol (o lo que queda de sol después del smog, los edificios, los gritos, las decepciones, el ego) mientras va de camino a su fábrica de nubes. Perdónese el cliché. Retomo: lo que viene es, y nada más.

Mi problema sea quizás buscar significaciones, significancias, significantes, significados, o al menos signos de algo que, de haber existido, fue tildado de mito por la brevedad de sus días. Mi problema es que mi entendimiento me fue arrebatado y el mundo siguió su recorrido. Mi problema son ustedes, burócratas enclosetados; ustedes, que convierten cualquier acercamiento en un trámite; ustedes, que han degradado el espíritu al punto de llamarlo algo humano; ustedes, los jefes, los empleados, los quienes.

El sufrimiento que ustedes nos han generado es profundo y el lenguaje que poseo, demasiado llano. ¿cómo no? La culpa es mía, fui yo quien decidió agachar la cabeza, quien tomó la decisión esta mañana de ir a la oficina y ganarme mi sueldo “honradamente”; pero no hay nada que pueda ser calificado de honradez en mi trabajo, mi sueldo me lo remiten desde una cloaca. Por eso lo insípido de mis palabras, aun no ha vuelto a mí la vitalidad del sueño, estoy empapado de cubículos enmierdantes e hipocresías.

Tampoco, aunque no entienda sus motivos, puedo culpar la ignorancia de quienes me rodean, son todos niños criados en el bosque, atemorizados por la muerte que preludia cada sombra, listos a rebanar lo primero que se atraviese para sobrevivir. Es el mundo que les correspondió vivir (yo tampoco estoy a gusto con esa obligación) pero, Marx, ni transformar ni destruir, nos estancamos y la única salida que encontramos fue la ceguera. Veo a diario cómo brotan los traumas de mis compañeros para transformarse en dagas, manoplas, “autodefensas” las llaman. Luego, el mundo, que es una empresa con más cubículos. Saramago, sí, toda vida termina antes de tiempo, pero cuando escribiste esa frase la muerte ya se había arropado bajo nuestro brazo hacía bastante. Toda injusticia se denuncia tarde, cuando ya es una realidad, cuando ya el violador ha huido a su cueva, cuando el asesino ya ha limpiado sus huellas, cuando ya se ha firmado el contrato.

Me desvío ¡y cómo no! Si el único rumbo que veo es ese maldito puente labrado de buenas intenciones que ya sabemos a dónde dirige. Tantas huellas en esa dirección confunden, lo entiendo, yo mismo he querido dirigirme a ese lugar; las llamas a la distancia, sobre todo cuando el dolor en los huesos es costumbre, siempre parecen afables y yo, que he llegado a besar los diamantes que carga por dientes la miserableza, me he enamorado de ese infierno que se encuentra al final del túnel. Por eso huyo cada vez que, como hoy, siento el roce coqueto de esos pasados en los que siendo un nadie quería vestirme de quien fuera con tal de habitar en el otro, aunque fuera como una esquirla. Mi sueño: el paro cardíaco. ¡cómo soñé con la arritmia, provocada por mi nimia presencia, convertida en muerte inexplicable! Ya no soporto esos anhelos. Gonzalo, prohibido suicidarse, resignémonos a existir, pero existamos en una autopista a 300 km/h y veámonos morir en la nada que siempre fuimos. ¿si se muere gritando amor a la vida cuenta como suicidio?

Querida, sabes bien que todo esto va dirigido a ti por tu incompetencia. Si no lo has visto, déjame mostrarte los restos de aquellos que pusieron, devotos, su fe en ti para que tu nos abandonaras a nuestra suerte. No fue nuestra culpa la vida que tuviste, ni es la tuya tomar las decisiones que hoy nos afligen; pero, dime, ¿por qué no te haces cargo al menos de ti? La economía ya está, los billetes circulan sin ningún sentido y el futuro promete los mismos desastres que ya vivimos, sabes que no me refiero a ello. Yo sé tus secretos, incluso los que no me has contado, vida ¿no te cansa no poder mirar tu reflejo? Yo sé que es más fácil escupir ese ácido que pasarlo, pero si tan solo escucharas los gritos de quien se desintegra en tus temores, si tan solo escucharas tu propio llanto, si tan solo tanto miedo no fuera tanto.

Mundo, lo siento, pero no puedo habitarte. No puedo. Bastante cuesta ya cosechar un latido como para encerrar mi mente en tu realidad. Te felicito, no hay para nosotros posible victoria dentro de tus morales. Me voy, salto al vacío.

Comentarios

Entradas populares de este blog

SOBRE HADAS Y BRUJAS

La primera vez que escuché de Carolina Sanín fue en mis tiempos de universidad, por un alboroto que se había armado entre la profesora y los encargados de turno para alborotar a la moral: 'Chompos'. Un grupo de memes controversiales en Facebook. En este grupo fue donde vi su cara, por primera vez también, photoshopeada con un ojo morado y una frase que decía algo así como: “cuando el patriarcado te pone en tu lugar”, lo que fue, por supuesto, el causante del alboroto que más allá de cualquier cosa, fue un ridículo que hubiera preferido no haber presenciado, por motivos que no me conciernen en este momento. No volví a saber de la profesora por bastante tiempo hasta que hace unos días cuando vi un hilo que respondía Irene Vallejo y en el que Sanín, muy dulcemente como siempre, la corregía. Por supuesto, escuché su nombre en alguna clase de literatura, o en alguna promoción de un libro que estrenaba; pero no había tenido la oportunidad de verla nuevamente en acción: cizañera e i...

Alvinsch - Sala de espera

Son pocas cosas las que me levantan de mi cama a las doce de la madrugada. Normalmente disfruto del calor del cobijo viendo vídeos en YouTube hasta que el cansancio me alcanza y al final quedo dormido. Cuando no me alcanza el cansancio disfruto del insomnio escuchando algún álbum musical desconocido para mí o exploro algún libro que tenga al alcance. Hoy, sin embargo, gracias al implacable determinismo, me levanté. En mi ritual cotidiano entre a YouTube a ver qué tenía por ofrecer la plataforma en esta madrugada y me encontré con un vídeo de Alvinsch de su serie “analizando música de mierda” ¿el protagonista de este capítulo? Bad Bunny. Tenía que verlo. Entré con cierta desconfianza, he de ser honesto, muchas veces me he sentido incómodo con los vídeos de Alvinsch. No por su contenido, sino más bien por la manera de tratarlo. Me aburrían. Solo había podido disfrutar un par de ellos. Sin embargo, entré y ahora estoy frente al teclado. Yo esperaba el capítulo común en el que se burlaba...

Lámina Once - El Cuarteto de Nos

.   Frankenstein o Rorschach Hermes o Pandora.   Todos somos Frankenstein, Rorschach, Hermes, Pandora.   La lámina once es otra falsa mancha Otro grito de piedad y dolor antes de explotar Otra forma de acompañar el atuendo Con un toque de eterna soledad.   Porque el show debe… Esa condición animal, El amor, Aniquilado por la gula Cubierto por los ropajes más extraños Armaduras para no afrontar el miedo De no ser igual.   Recuerdo la primera vez que escuché El Cuarteto de Nos, corría algún año de mi juventud y no sabía qué hacer conmigo. La identificación fue inmediata y con el pasar del tiempo se convirtió en una constante. Dediqué en algún momento, con la cobardía del anonimato, esa frase eterna que se disculpó con todos mis ejemplos mientras les escupía que no quería ser como ellos. Y, así, provocando incendios para querer ser bombero, me fui hipnotizando con las letras de la banda. La lista es interminable, pero hoy me ...