30 de junio
Llevo un par de días sin escribir, básicamente porque
nada ocurre en este encierro y también porque me cuesta tomar una disciplina
incluso para hacer lo que amo, escribir. El don de la palabra tampoco me fue
dado para poder expresar nimiedades como grandes hazañas, lo que para un
romántico sería una tarde inolvidable llena de humo azul y miradas dicientes
para mi es simplemente una tarde en la que me fumé un cigarrillo y me miraron
raro.
Creo que hoy me senté a escribir por descarte, porque
no sabía qué más hacer, por eso llevo media hora sentado sin saber qué poner en
el papel, no ha pasado nada importante últimamente, la situación con Y y M
sigue igual, pero ambas se distanciaron de mí cuando mostré un poco de soledad,
eso es mala señal. No entiendo por qué a la gente le cuesta tanto entender la
distancia, solo he conocido a una persona que la comprendía a la perfección y
la dejé ir, por idiota. Hay días que la extraño más de lo debido, como si algo
me halara hacia ella una y otra vez, no importa lo que camine o lo que cambie
siempre vuelvo a su recuerdo. Al principio pensaba que era una obsesión, que
era solo porque no podía asimilar mi error, pero no es eso, ya me castigué, ya
agaché la cabeza, ya me perdoné a mí por lo que pasó, pero de todos modos sigo
volviendo a ella en mi memoria. Es una maldición. Y que bendito soy al tenerla.
Yo sé que tal vez ella encuentre el amor en alguien
más, porque ella es así, ella sabe amar con cada fibra de su cuerpo, ella lleva
consigo la forma del viento y a todos da vida mientras pasa, es imposible no
enamorarse de una mujer así. Es fatal no tenerla nuevamente, cuando la vida me
abría sus brazos de la mano de ella, odio a quien la enamoré y la haga sonreír
como yo lo hacía, solo yo puedo entender sus dolores y sus penas, no debí irme.
Pero bueno, eso son penas y tormentos que a diario me acompañan ósea que los
volveré a escribir, hasta que la idiotez sea tan fuerte que me haga mostrárselo
a ella para que lo ignore. Por lo demás no ha pasado mucho, se me encarnó una
uña por descuidado y tuvieron que sacarla de la raíz, sigo perdiendo el tiempo
en jugar, pero cada vez soy mejor y soy un desempleado más, con ahorros
suficientes para hacer nada mientras no me independice.
Quiero conseguir un trabajo.
Un trabajo que valga la pena, en todo el sentido de la
palabra, que si voy a llorar sangre por el dinero de mi comida al menos lo haga
haciendo lo que amo. Podría empezar por una columna de opinión en algún
periódico, pero no tengo ningún contacto en ningún periódico. Podría trabajar
en una biblioteca, pero por lo que parece hay que estudiar una profesión para
eso y yo ya no tengo tiempo para profesiones. O sea, quiero un trabajo al que
básicamente no puedo acceder, por eso sé que es lo más real a lo que puedo
aspirar, como a ella.
Quisiera tal vez ser más creativo para hacer algo que
merezca ser leído, pero solo soy un ególatra que escribe todo el tiempo de sí
mismo, porque como todos los de su clase, no puede confiar en nada de lo que
nazca de él. Yo sé que es basura, no necesito que un crítico me lo diga para
hacerme sentir peor conmigo mismo, si es que acaso eso se puede.
Quiero escribir más y me sobran las páginas, por eso
lo dejo hasta acá.
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