5 de julio
Volví a los vicios y a los errores, es más fácil vivir
así y por lo mismo es más sencillo querer morirse de esa manera. Los
medicamentos del psiquiatra se me agotaron, mi salud se agota y mi seguridad
social también, si no hago algo pronto moriré.
Reunión de mis amigos ayer en la noche, solo perdidas
del juicio.
Me beso toda la noche con la prima de una amiga, besa
bien, promete más, es de esos besos que gritan intimidad y exigen silencio,
pero no teníamos cómo. Había una habitación que podíamos usar, no se me
ocurrió.
No sé por qué sigo dándole vueltas a los mismos
asuntos una y otra vez. Si una mujer se presenta ante mí, cedo, es mi
naturaleza, no puedo hacer nada contra ello. ¿acaso está mal? Yo solo sucumbo,
nada más.
En la reunión todos hablan a carcajadas, yo ya no
conozco esa sensación. Me siento ajeno. Hasta que la beso. D.
D y sus besos
D y sus nalgas
D y sus susurros interrumpidos por las babas
D y su cobija para que no nos vean
D y su secreto porque afuera ama a alguien más
D y yo, esa es mi noche.
Por lo que me dijo puedo suponer que ha hablado mucho
de mí con V, mi amiga, su prima, en fin. ¿por qué todos querrán verme bien? Es
como si acaso la tristeza se me escapara de los dedos y yo fuera el único que
quisiera atraparla. Ser triste es una comedia. Sin embargo, pocas veces suenan
sinceras unas palabras de animo cuando se le dicen a un necesitado como yo, y
anoche tuve esa suerte de encontrar por fin un par de palabras sinceras en
medio de tanto caos. No porque fueran diferentes, sino por su propio
desinterés.
D y su “me gusta verte bien, pero yo no estoy en tu
vida”
D y su beso finalizado con un no me voy a enamorar de
ti.
Eso es el verdadero cuidado. El problema es que ahora
no sé cómo agradecerle, o si eso siquiera se deba agradecer.
Quiero otro beso de D.
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