Estoy tratando de encontrar un orden a los pensamientos que en este momento, después de un día de información, llenan mi cabeza. llevo todo el día pensando en el rumbo del arte, en la desgracia de haber nacido y en la aun mas desgraciada condición de nacer latino. Ya sé que decirlo ahora suena a cliché, que todos sabemos que hay situaciones peores y que de todos modos es nuestro destino y no hay nada que hacer, lo mejor es irse del lugar y probar suerte en el extranjero. COMAN MIERDA. No me cabe en la cabeza que no exista una posibilidad de cambiar la realidad de nuestros paises, o bueno, al menos del mío. Estoy dispuesto a perder mi vida por eso, pero no puedo dejar de pensar en la frustración de querer tener una voz y no conseguirla. ¿por qué los exponentes artísticos, intelectuales, incluso vacíos, de mi país no hacen nada? ¿tanto cuesta unirse para hacer algo más grande? Esa es mi meta, tener voz para decirles a todos que dejen de ser tan imbéciles y se unan por la vida que nos han quitado. Aún no sé cómo lo haré, pero tengo que. Posiblemente no sea yo ningún académico notable, ni el próximo Nobel, ni poeta, ni escritor, ni referente, pero alguien tendrá que escuchar. Dentro de estas fronteras está la posibilidad, tanto de seguir igual como de cambiar, yo apuesto por lo segundo. A nuestra vida como cultura le hace falta la tragedia de no saber qué hacer y eso solo se consigue cuando la población camina, la guerra se desata y la desesperación, el arrepentimiento y la desidia salen a flor de piel. No falta mucho para que eso ocurra, entonces tomaré la pluma.
Por ahora, preparo el terreno, es decir, me preparo a mí, espero del resto de la gente lo mismo, aunque no pase.
Ahí estaré.
Alguien más estará.
Nada más hace falta para poner en movimiento la historia.
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