Vengo de un torbellino de desasosiegos, críticas filosóficas, activismo político y reinterpretación religiosa que no esperé encontrar al momento de comprar este libro. Doy el título de la edición que poseo, aunque sé bien que la obra de este autor está, sobre todo, en “The book of transformation” o “The book of tasks” que firma el heterónimo de Pessoa: Alexander Search. Sin embargo, para mí el título es “A very original book” en la edición bilingüe de Tragaluz editores.
Una vez hechos los reconocimientos, empiezo.
Conocía, antes de este libro, fragmentos de la obra
del portugués Fernando Pessoa, poemas sobre todo y un par de narraciones como
la historia de María José, esa jorobada que se obsesiona con el amor de un transeúnte.
Entonces, al tomar este libro esperaba encontrarme con poemas desesperanzados y
quizás algún cuento lleno de dolor. Nada como eso me encontré en estas páginas.
Lo primero que leí al abrir el libro fue un poema
sobre la duda titulado “Mania of Doubt” que empieza con los siguientes versos:
“All
things unto me are queries
That
from normalness depart,
And
their ceaseless asking wearies
My
heart.
Things
are and seem, and nothing bears
The
secret of the life it wears.”
Las palabras eran distintas a todo lo que había leído
de Pessoa, “es por el inglés” pensé y continué leyendo. Pronto me empezó a
atacar la idea de que lo que leía se parecía en demasía al estilo de Edgar Allan
Poe. Esa idea se fortificó al leer “Death in life” con sus primeros versos:
“Another
day is past, and while it past,
What
have I pondered or conceived or read?
Nothing!
Another day has gone to waste.
Nothing!
Each hour as it is born is dead.”
Pero la prueba definitiva de esa influencia llegó con
el cuento “A very original dinner”, el texto más famoso de este autor ficticio.
El tema, en principio, es una discusión gastronómica sobre la falta de
originalidad que se encuentra en las cenas. Los personajes dicen que cambiar un
ingrediente a una receta famosa no es ser original, sino un mediocre y que
vivimos en esa mediocridad. Mientras tanto, el jefe de esa comunidad piensa y
Search aprovecha sus pensamientos para describir su carácter oscuro y
despreciable. Hacia la segunda parte del cuento uno ya se ha percatado de que
el texto nunca se ha tratado de gastronomía, sino del arte y la sociedad. En
medio de la cena muy original que convoca el protagonista se empiezan a dar
divagaciones de carácter político y se logra entrever una crítica social hacia
la xenofobia. Al final, nadie (tal vez solo el lector) ha logrado entender por
qué esa cena en específico es original, nadie es capaz de imaginar el giro que
van a dar los eventos y, como en un cuento de Poe, sus personajes mueren
ahogados por su propia obsesión.
“En definitiva, es un escritor influenciado por Poe”
pensé, y tal vez no me equivoque, pero es mucho más que eso. Al terminar el
cuento vino un ensayo crítico sobre el regicidio en Portugal. En él Search construye
un análisis completo del gobierno portugués basándose en las formas del poder y
en un momento sentencia que no hay manera en que se pueda aspirar al poder sin
perder la dignidad. Este ensayo pudo haber sido, perfectamente, parte de mis clases
de filosofía social del siglo XX. Y esto también lo comprobé al leer las
siguientes secciones de fragmentos filosóficos y una porción de un texto
titulado “The mental disorders of Jesus”.
En los primeros crítica a Schopenhauer y responde un
ensayo de Ernst Haeckl con argumentos bien estructurados, aunque basados en un
optimismo filosófico que por esos días ya empezaba a ver sus últimos instantes.
En el segundo construye al ser humano como el único animal cuya característica es
ser anormal, ser demente; y la manera en la que la locura construye lideres
como Jesús. Las dos secciones son memorables, pero la segunda tiene una belleza
intrínseca que no cabe describir en palabras de esta reseña.
El resto del libro es una aproximación al fuero
interno de Search, es decir, al fuero interno de Pessoa a través de Search.
Estas secciones, aunque no tan cargadas de belleza intelectual y literaria, son
las que más disfruté. El método de Pessoa para crear sus heterónimos era
riguroso y a mi parecer es como si él mismo decidiera fragmentar sus intereses
en varias personas para lograr sobrevivirse. Una mente como la de Pessoa no habría
podido subsistir si toda la vida hubiese convivido con todos sus pensamientos a
la vez, era necesario distanciar a unos de otros y conversar con y entre ellos solo
cuando fuera necesario. Eso se ve en esa última sección, en las fotos de los
archivos de Pessoa, en la correspondencia que recibía a nombre de Search y en
cada detalle que está implícito en las palabras del heterónimo y que nosotros
podemos ver ahora con la distancia del tiempo.
Como dije al principio, esperaba encontrar en Search
quizá otro libro del desasosiego y lo que me encontré fue un desasosiego hecho
poema y transformado en fuerza vital para escribir un mundo más demente y, por
tanto, más habitable. Me quedo profundamente enamorado de este libro y me veo
en la obligación de indagar más a este autor, y, por supuesto, al autor de este
autor.
No suelo tener favoritos en literatura, pero Alexander
Search sea quizá, por un buen tiempo, mi predilecto.
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