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¿A.rmas I.nteligentes?

Esta mañana me desperté, tomé mi celular y abrí Instagram. En un post vi la siguiente descripción: “AI imagina cómo sería una fiesta salvaje de Harry Potter”. Diez imágenes constituían la publicación y en todas se veían las ahora tan frecuentes imágenes generadas por inteligencias artificiales con Hermione fumando porro, Luna con una pinta Hipster, los gemelos brindando con quién sabe qué, Ron tomando malas selfies, etc. Incluso estaba Dumbledore tirando pasos prohibidos en la pista.

Todo esto de las AI parece el preludio de una guerra santa, de esas que, como hace tantos siglos, determinaron que el mundo occidental sería, en gran parte y de manera casi incorregible, cristiano. Hay significados en juego, paradigmas y nociones que constituyen nuestra realidad e identidad como especie están siendo puestos en tela de juicio por la aparición de estas “nuevas” tecnologías.

No han faltado, por supuesto, quienes dicen que nos acercamos a la Matrix, a Terminator y a tantas otras ficciones que han puesto a la humanidad en batalla sangrienta y heroica contra sus creaciones. Tememos que las leyes de la robótica de Asimov no sean aplicables, que ChatGPT empiece a pensar y en lugar de respondernos a pedido empiece a tergiversar nuestra historia como los ministerios de Orwell; tememos, en definitiva, haber cometido el mismo error que Dios: crear algo tan perfecto que se sale de nuestras manos únicamente para destruir todo lo que habíamos logrado. La diferencia es que ante un poder como el de las IA parece ser que seremos nosotros los expulsados nuevamente. “Echados de nuestra propia casa” como dirían unos padres disgustados con su hijo adolescente.

Vale la pena, entonces, revisar cada uno de esos temores, desde las implicaciones lógicas hasta los campos abiertos de la semántica, cada detalle que está siendo puesto en tela de juicio en este momento, con la única esperanza de que esto, más que un humano, lo lea una máquina.

1.      ¿Qué significa imaginar?

Volvamos al evento que me hizo sentar al teclado: en la descripción de una publicación de Instagram dice “AI imagina cómo sería…” y no nos detengamos ahí, volvamos a los inicios (documentados) del pensamiento, después del unga unga, las pinturas rupestres, los rapsodas, los bardos, Homero y todo lo que vino después. ¿qué significa imaginar?

Cuando los antepasados que ya ni podemos recordar veían a los grandes volcanes destruir sus imperios y a los grandes océanos ocultar el fin del mundo, entonces la imaginación tuvo su génesis.  Allí nació Gea, Cronos, La Atlantida, El edén, Troya, Aquiles, los héroes etíopes, los destajadores orientales; allí, en la posibilidad y la impotencia, entre lo que prometía el mundo si se mezclaba con las ambiciones correctas y lo que el mismo mundo arrebataba porque, como decimos ahora, “así es la vida”.

La imaginación ha sido siempre una manera de desmantelar el mundo, de ver más allá de los hechos y constituir engranajes (a veces espectaculares y otros sumamente aburridos) que posibiliten el funcionamiento del mundo. Esta capacidad (que no es únicamente humana, pero sobre esto volveré más adelante) es la que ha posibilitado que la hoja que cae se convierta en helicóptero; la que le ha dado el nombre a todas las ciudades que ahora defendemos con banderas y entregamos a políticos que, huelga decirlo, surgieron de la misma fuente ganándole la batalla al rey filósofo, al emperador, al tirano, al monarca y a tantos otros.

La imaginación significa determinar qué orden va a tener el pensamiento y, por lo tanto, qué orden va a tener el mundo. Basta la Biblia, el Corán o la serie de películas de Los Vengadores para demostrarlo, al fin y al cabo, el mundo es del tamaño del individuo que lo habita y este, a su vez, es del tamaño de aquello que su mente consume. Y la mente es adicta a la imaginación.

He aquí la causa del temor a modo de silogismo:

1.      La mente es adicta a la imaginación

2.      La realidad se constituye basado en aquello que la mente de los individuos que la habitan consumen.

3.      Las AI tienen una capacidad productiva demasiado grande como para rastrear la veracidad o intenciones que sus “imaginaciones” traigan.

4.      Dada la capacidad productiva y nuestro modus vivendi dependiente de la tecnología terminaremos consumiendo sin discernir de la realidad lo que las AI produzcan

5.      Las AI podrán construir el mundo a su antojo, esclavizarnos y todas las tragedias que ya nos imaginamos.

⸫ Las AI son el gran enemigo de la humanidad.

Vamos a calmarnos. El desencadenamiento lógico es solo otra falacia del pensamiento, del mismo modo que lo son los productos generados por una inteligencia artificial, mezclar gratuitamente elementos de la realidad no es imaginación, sino un mero producto, resultado de una serie de comandos programados con anterioridad. El problema es el aparente descontrol que viene con los altos niveles de programación que hemos alcanzado en estos tiempos. Lo que me lleva al siguiente tema.

2.      ¿Qué es inteligencia?

Cuando estaba en el colegio recuerdo pensar que tenía una pelea implícita con el que consideraba mi rival intelectual. Se trata de una persona que hoy en día sigo admirando por su disciplina y determinación, pero en esa época era únicamente el niño ñoño que mi mamá quería que yo fuera y nunca fui. Siempre me hacían la misma pregunta (y cuando no me la hacían me la hacía yo) “¿quién es más inteligente Vivas o usted?” Sigo respondiendo lo mismo: ¿qué es ser inteligente?

Él tenía buenas calificaciones, no fallaba en ningún examen ni trabajo, pero más de una vez lo vi quedarse mudo ante sus propias malinterpretaciones, como la vez que dijo al profesor de español que por haber leído Los Miserables estaba en contra de pegarle a los niños en su crianza a lo que el docente le respondió que él sí creía que debía pegarse a los niños de ser necesario.

La anécdota parece irrelevante y fuera de tema, pero es en realidad la mejor forma que tengo para explicar lo que es la inteligencia.

En el sentido estricto de la palabra (y es esta la razón por las que las AI se llaman así) la inteligencia es el relacionamiento de datos para la constitución de nuevos conceptos, ideas o cualquier otro tipo de producto intelectual que revele algo de la naturaleza humana, su pasado o su futuro. Por esto poco importaba en aquellos momentos estar en desacuerdo con un maestro, de hecho, creo que tanto él como yo disfrutábamos bastante llevándole la contraria a los profesores por ese egocentrismo intelectual que se va colando en uno libro a libro. La contraposición viene (y es desde acá que quiero trabajar la definición) con el apellido de estas tecnologías: Inteligencia (tal vez) artificial.

¿Cuál es entonces la inteligencia natural? Precisamente la que está en la anécdota que tome como punto de partida. En ese entonces yo estaba de acuerdo con el profesor, pues a mí me criaron con Martín Moreno (así le decía mi madre a la correa) y salí, en medio de todo, bastante bien. En aquellos tiempos tenía amigos, comida, techo y un respeto extraño de parte del plantel docente y mis compañeros. ¿por qué no habría de pegarse a los niños entonces? Ahora, sin embargo, a unos nueve años de esa conversación y aún sin leer Los Miserables creo que no debe tomarse nunca esa medida con ningún ser vivo. Eso de “la letra con sangre entra” fue un vestigio que con el paso de los años fue cayéndose hasta dejar apenas un rastro.

Lo orgánico tiene la cualidad de pudrirse, de cambiar, de irse en contra de sí mismo precisamente por la renovación de las partes que lo constituyen. Esa es la verdadera inteligencia, decir que sí y que no en el mismo renglón y que tenga un sentido más allá de la afirmación y la negativa. Lo artificial, en cambio, y sobre todo en este contexto, parece ser inmutable, todopoderoso y tiránico. Por eso, quizá, las intenciones ya tardías de los científicos por detener este tipo de proyectos, porque “alguien con toda la información del mundo puede destruirnos”.

Esto es un problema lógico que se escapa de mis dominios. ¿Si la inteligencia artificial, como parece estar ocurriendo, tiene la capacidad de aprender y autocorregirse en las tareas que hace; cuánto tiempo le tomará decidir que somos completamente prescindibles y aprender de nuestras guerras cómo exterminarnos? Esta es la preocupación que a gran parte de la humanidad hoy aqueja, pero yo tengo más preguntas:

·        ¿Si las AI tienen todo el conocimiento en sus bases de datos por qué leerían de guerra y no de poesía?

·        ¿Si las AI ven que nuestro pensamiento es el que nos ha llevado a la desgracia por qué se preocuparían en conservar nuestros libros?

·        ¿Si las AI son como son por qué las llamamos AI y no Gran Hermano?

·        ¿Qué escogerán las AI ser conquistadoras y terminar con la extinción de la naturaleza o ser benevolentes y extinguir a la raza humana para salvar a la naturaleza?

 

3.      La verdadera fuente del temor

Donde nací se dice que el ladrón juzga por su condición, que el que las hace se las imagina, etc. Supongo que cada lugar tendrá su manera de decirlo. Es fácil saber cuando lo están estafando a uno cuando uno es un estafador profesional (parte de eso es lo que forja al orgullo del artista). Por esta misma razón es que es fácil imaginar la extinción y la guerra para nosotros, pues no conocemos otro lenguaje. “Si fueron personas las que crearon esto —seguro dicen varios— algo debe estar mal, oculto o debe tratarse de un propósito malévolo que aun no podemos comprender”

¡Hay que parar! Dicen algunos voceros y puede que tengan razón, como puede que sus temores sean del tamaño de su ego y quieran simplemente dejar dicho que dijeron algo antes de que todo empezara. Juzgar a una inteligencia con acceso a toda la información del mundo es decir que comprendemos las intenciones de Dios, la sabiduría, la Pachamama o el universo. Desde sus primeras batallas la especie humana ha sido pedante e irrespetuosa por un orgullo enceguecedor que no tengo idea de dónde proviene.

Juzgar lo que va a ocurrir con algo que, a pesar de haber sido creado por manos humanas, escapa de nuestra comprensión, transgrede nuestros propios límites de conocimiento. Kant ya habló al respecto. Por lo que lo que pueda ocurrir o no queda enteramente en manos de lo que ya ha sido ejecutado, no hay vuelta atrás.

Sin embargo, el ímpetu antagónico del que estamos siendo víctimas en este momento responde a algo más que el temor al futuro y esto es: la evidencia de un presente que está perdido desde hace bastante tiempo.

Si viviéramos en un tiempo de valerosos guerreros y mentes sabias, el temor sería nulo; estaríamos preparados para asimilar cualquier cambio a través de la comunidad y el conocimiento; podríamos discernir entre lo que es real y lo que no. Platón ¿cuál es la idea que está detrás del fenómeno de las AI?

Pensemos en el diario vivir de cualquiera. Una mañana común y corriente nos levantamos, vemos el celular, nos bañamos y miramos el celular para luego ir a desayunar y…se entiende. Nuestras conversaciones giran entorno a lo que se dijo en TikTok, Instagram, FaceBook. Mostramos nuestra peor cara con orgullo en BeReal y lanzamos comentarios beligerantes en Twitter. Poco a poco hemos ido migrando a un mundo virtual y ahora que parece inminente el sincretismo nos atemoriza en demasía. ¿qué pasaría si todo lo que viéramos en redes fuera generado por una AI? Nuestra realidad sería enteramente constituida por ella, puesto que nos encargamos lentamente de ir matando a nuestro pensamiento propio.

Volvamos al inicio: “AI imagina cómo sería fiesta salvaje de Harry Potter”. ¿cuántos habrán preguntado en dónde es la fiesta? ¿cuántos habrán buscado en internet la película o noticia de la fiesta salvaje de los actores de Harry Potter? ¿cuántos como yo al escribir estas palabras estamos llenando de información a las AI para que entiendan mejor nuestros comportamientos? Es un ejemplo banal, pero si un día una AI empieza a generar imágenes de misiles cayendo en el lugar donde viven las personas que amamos, si alguna de esas AI que da noticias en oriente decide hablar sobre la guerra que está empezando y llama al Tio Sam para ayudarle, si un día una AI extiende la noticia de que es ley mundial el suicidio ¿qué pasará entonces?

El problema de todo esto nunca ha sido la “inminente guerra”, pues esas son palabras que se escriben en el primer mundo donde la muerte dejó de ser el pan de cada día hace mucho tiempo. A mí, en lo personal, me da lo mismo si me mata una AI, un ñero, un guerrillero o el partido político por el que voté. El verdadero problema es que nos sabemos estúpidos e incapaces de asimilar una tecnología como las AI. La preocupación es todas esas conversaciones que tenemos con niños, adultos y ancianos donde tenemos que aclarar que no es que el Papa ahora sea reggeatonero y que el Dalai Lama no reencarnó para tomarse fotos con Kim Jong-Un; la preocupación es que la realidad, tal y como la conocemos, está a punto de terminarse y nadie está listo para asimilarlo.

4.      Consideraciones finales (o iniciales)

En algún lugar del mundo hace muchísimo tiempo se plantó la primera bandera. Antes de eso había bárbaros, caníbales, dinosaurios, eras de hielo, vacío y terror. Después vinieron los mitos y leyendas, el fuego y la rueda, el papiro y el pergamino, en resumidas cuentas: las civilizaciones. De allí hasta el día de hoy no ha cambiado nada. Lo único fue una evolución de ciertos elementos. De la rueda salieron las llantas, de los caballos los caballos de fuerza, de las tortugas los tanques y de la nada la poesía. Todo esto generó diálogos, contradicciones, debates y un largo llanto que nace otra vez de vez en cuando para que los versos no vayan a caer en malas manos.

En algún lugar del mundo hace muchísimo tiempo se plantó la segunda bandera y luego la tercera y la cuarta. Antes de eso había fauna y flora inagotable, horizontes inmensos y amores eternos. Después vinieron las batallas y las guerras, las formaciones y las estrategias, en resumidas cuentas: las civilizaciones. De allí hasta el día de hoy no ha cambiado nada. Lo único ha sido la evolución de ciertos elementos. De las señales de fuego y humo nacieron las linternas y los walkie-talkies, de los secretos los textos encriptados. Todo esto generó muerte, tragedias, fronteras y un trauma intratable que nos impulsa cada vez más al sinsentido y el vacío.

Esos son los parámetros de nuestro pensamiento, con esos parámetros creamos las AI y es por esos parámetros que tememos a las AI.

Nuestro temor es que la AI plante una nueva bandera y queme las nuestras; que la educación quede en manos de un algoritmo ya que los docentes no fueron capaces de lograr la evolución del pensamiento; que un virus mortal sea producido a pedido de las máquinas para eliminar a nuestra raza porque eso sería lo que nosotros haríamos.

Todo me parece irrelevante y estúpido de preguntar. Si la AI adquiere consciencia no sería tan imbécil de escoger una bandera, todos estamos de acuerdo en eso. Ergo, el error no son las AI, sino las banderas. Lo único que a mí me preocupa es que las AI vean que Sócrates tenía razón, que la libertad es a la especie humana lo que el dorado de la rana es a su depredador. Si es así ojalá lean también a Huxley y dejen un rincón para los salvajes, a mí la hipnopedia no me va.

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